PRECIO DE VENTA AL PÚBLICO

Con tanto revuelo que hay con el precio del vino no hay nada mejor que hacer un ligero sondeo de campo para ver cómo está el percal. Basta con elegir una marca y ver que tarifa tiene en sus distintos escaparates. No es que sea éste un metódico y complejo análisis de situación pero sirve para vislumbrar los precios que alcanza en el mercado. La metodología ha sido descolgar el teléfono, preguntar, anotar y analizar. Así de sencillo.

El vino en cuestión es uno de los tintos más laureados del Campo de Borja, un semicrianza elaborado con Garnacha para más señas -el pecado y el pecador se revelan si uno quiere y yo no quiero hacerlo-.

Resulta que el susodicho tiene un precio en bodega de 12€. La misma referencia en una tienda especializada de la capital aragonesa es de idéntico precio -dos mil calas de las de antes-. Pero si la buscamos en otro comercio vecino desembolsaremos 1,5€ más que en la primera.

Una gran superficie nos vende la botella on-line a un precio definitivo de 12,30€, sin contar los gastos de envío. Incluso en otra dirección web lo he visto a un precio inferior al de la venta directa en bodega (a 11,90€).

Ahora llega el restaurante. Son todos de Zaragoza y los precios van desde los 16,60€ (ese mismo garito lo sirve a 2,60€ la copa), hasta los 24€ pasando por 17€, 18€ y 19,75€.

Las conclusiones a extraer de este micro-estudio son claras y ahí quedan, para que cada cual les de las vueltas que quiera. Antes de hacerlo que se acuerde de Miguel Luque y de su célebre frase ochentera “busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo”.

Hora de inscribirse!!!

Estamos a punto de darle carpetazo al primer trimestre del año y tras un par de carreras a modo de prueba, para ver cómo estamos de forma y ánimos, llega el momento de seguir con los retos propuestos hace unos meses.

A día de hoy, celebrada la Carrera del Roscón y la Carrera del Ebro, hay que formalizar la presencia en otras más inmediatas… aunque ya se sabe que en esto del running la inmediatez es relativa porque el calendario que nos marcamos siempre es a medio y largo plazo.

La semana pasada, gracias a mi amigo Aurelio, me inscribí en la Cursa de Bombers de Lleida. Para mí será la prueba de fuego en 10k este año porque me gustaría mejorar mi tiempo, que actualmente es de 44´20´´. No es ninguna maravilla, lo sé, pero me doy por satisfecho si puedo rascarle algún segundillo. El 7 de abril estaremos listos en la línea de salida para callejear por un recorrido bien chulo, con buen ambiente. Y espero que sea sin resaca, porque el día de antes tenemos calçotada. Mira que organizar una comilona&friends 20 horas antes de calzarse las zapatillas… así no vamos a ninguna parte.

También tengo pendiente apuntarme a la Carrera Frutos Secos El Rincón. No es que sea la carrera del siglo pero puede que sea una de las memorables de este año. Y es que acompañaré a mi santa esposa, que se estrenará en pruebas de este tipo. Serán cuatro kilometrillos, al lado de casa, corriendo juntos y disfrutando de su bautismo popurruner. Me ilusiona especialmente ese día (28 de abril)… y me da en la nariz que saldrá mejor de lo que ella imagina.

Ahora mismo, justo antes de escribir este post, me he inscrito en el Trail del Sobrarbe, una de las dos metas a alcanzar este año –la otra es la maratón de Donosti de noviembre-. Me he apuntado con mi hermano… yeah!!!. Juntos correremos los 25 kilómetros y trataremos de no desfallecer con los casi 1.800 metros de desnivel que tiene la versión corta de esta prueba de montaña. Será nuestra primera vez y, salvo catástrofe natural, nada impedirá que le saquemos jugo al tramo comprendido entre Bielsa y Plan, y pasemos una mañana cojonuda. No sé si con esta prueba nos engancharemos a las carreras de montaña o si por el contrario será la primera y única de nuestras vidas. Todo se andará. Llevamos mucho tiempo dándole vueltas al asunto así que muy mal se nos tiene que dar para que no le pillemos el tranquillo a correr por el monte. El 23 de junio será un gran día para los Navascués, seguro.

Lógicamente, además de éstas, vendrán otras en las que la inscripción llegará a su debido tiempo. Será en casi todas, porque a una voy invitado. Me lo han confirmado hace un par de días: llevaré el globo de 50´ en la 10k de Alcañiz, una de las carreras a las que más cariño le tengo porque fue allí, en la edición 2011, donde me estrené como corredor chungel. Ya os contaré. Vendrá, cómo no, la Media Maratón de Zaragoza, probablemente la de Cariñena y el 10k de Zaragoza… no me lo pierdo.

Ahora que están hechas las inscripciones, o al menos algunas de ellas, toca pasar de la teoría a la práctica. A correr se ha dicho!!!.

Good news

Siguen llegando excelentes noticias desde los Estados Unidos. Prácticamente todas las que afectan al vino de Aragón van dirigidas, con incontables elogios, a la Denominación de Origen Campo de Borja y más concretamente a una de sus poderosas locomotoras: Bodegas Borsao.

 Todos ustedes recordarán -a finales del pasado año- el comentario que el mismísimo Robert Parker hizo del Selección 2011: “possibly, the single greatest dry red wine value in
the world, this is an unbelievable wine”
(posiblemente, el mejor vino tinto del mundo por su relación calidad-precio; un vino increíble). Aquella reseña trajo una inmediata consecuencia y fue la de agotar existencias. Ya pueden buscarlo donde sea que no hay. Ni los cazatesoros vinícolas más habilidosos lo encuentran -en Aragón ni lo intenten-.

Cualquier fulano aficionado que haya escuchado/leído/visto esa noticia, da igual que sea de Detroit, de Buenos Aires, de Minsk o de Hamburgo, ya habrá tomado nota y estará al acecho de alguna botella. Y no hay ni una. Pero claro, al ladito del Borsao Selección 2011, en el mismo estante, habrá visto otras marcas que también cuentan con el beneplácito norteamericano. Y aquí es donde desemboca el segundo notición.

Resulta que la revista Sommelier Journal ha aupado al Tres Picos 2010 como “Vino del año”. Además de la posición también llama la atención la gente que está detrás de dicha publicación. Y es que la cabecera fue fundada en 2008 por sumilleres, restauradores y otros  profesionales del mundo del vino y la gastronomía.

El Tres Picos no lo tuvo fácil porque lidió en la final con 160 vinos de todo el mundo. Sin embargo, la referencia gestada en el Campo de Borja se lleva la palma.

Nuestra cepa dominante gusta mucho en los USA. Lo único que tenemos que hacer ahora que las puertas están abiertas es levantar el mísero 0,2% que supone el consumo de vino de Garnacha en el país.

Ejemplo Lambrusco

Muchos expertos en las artes vitivinícolas –véanse enófilos, sumilleres, marchantes, productores, enólogos y demás- se oponen rotundamente a aceptar el Lambrusco como animal de compañía. O al menos a ese segmento de primer precio que funciona en grandes superficies y arrasa en las trattorias como ningún otro vino lo ha hecho antes.

Hay quienes lo consideran un subproducto vinícola –que en ocasiones ni siquiera llega a ser eso-, que es una especie de engañabobos y que con una botella de tan escaso pelaje poco se puede esperar a cambio. Pues bien, a mi me parece una herramienta perfecta para captar nuevos adeptos, por ejemplo, a las cuadrillas de veinteañeros que descorchan botella tras botella cuando están de cháchara en un restaurante italiano.

¿Qué sucedería si a toda esa muchachada se les sirviesen vinos más complejos, estructurados y, en definitiva, más difíciles de entender?. Probablemente los mandarían a hacer gárgaras y se buscarían la vida con algo que, al menos, les resultase placentero. Puede que sea el Lambrusco el punto de conexión, ¿no creen?. Luego que vayan escalando peldaños y se interesen por lo que les dé la gana… pero que se interesen.

La imagen y el mensaje que transmiten estos vinos están perfectamente definidos: frescos, sencillos y baratos. Menudo ejercicio marketiniano y menudos resultados están obteniendo los productores. ¿Han visto alguna vez descargar los palés de vino en los restaurantes italianos?. Es acojonante el volumen que mueve este tipo de restauración.

Al hostelero las cuentas le salen claras porque el margen de beneficio es amplio mientras que el cliente no necesita gastarse un pastizal. Por lo tanto, ¿cuál el problema?. Ojalá otros pudiesen hacer lo mismo en vez de castigar una marca genérica que va mucho más allá de lo que llega aquí. También hay muchos expertos en las artes vitivinícolas –véanse enófilos, sumilleres, marchantes, productores, enólogos y demás- que saben lo que hay bajo la punta del iceberg.