Día de running y wine

Pero de los memorables, oigan.

Casi nunca había combinado las dos aficiones en una misma jornada –jamás lo he hecho al mismo tiempo, por ahora- pero el pasado 20 de septiembre lo pusimos en práctica y de qué manera. Nos marchamos a la Sierra de Guara con medio centenar de guerreras del 10K Club Zaragoza para hacer una primera incursión en trail running. Elegimos el entorno de Alquézar por proximidad con Zaragoza y, sobre todo, por la espectacularidad de ese pedacito prepirenaico. Y acertamos de lleno en la elección del escenario.

Una vez allí, en el parking, nada más bajar de los coches, se notaba cierto “nerviosismo” en el grupo. Y era lógico. Ellas sabían las claves del recorrido (distancia, desnivel, perfil y demás) pero claro, pocas conocían la diferencia que existe entre rodar por asfalto y trotar/caminar por el monte. Los nervios se disiparon enseguida y comenzaron a prevalecer las caras de alegría y las ganas de pasar un buen día por Guara. Anda que no hicimos ruido por las calles del pueblo. ¿Os imagináis a cincuenta y cinco chicas corriendo uniformadas por Alquézar?. Los vecinos y turistas con los que nos cruzábamos flipaban en colores.

Enfilamos la bajada hacia el puente de Villacantal y una vez allí primera parada para beber, hacer fotos y valorar el tramo inicial del recorrido. Antes de iniciar el descenso se presentó Javier Subías en mitad del camino (luego volveríamos a coincidir con él y otra ilustre pareja de titanes) y nos dio la bienvenida a su territorio.

Nos mojamos los pies en el Barranco Lumos, andamos y trotamos por pista hasta llegar a Asque, repusimos agua porque hicimos corto, paramos varias veces, continuamos hacia el puente de Fuendebaños y, salvo algunas rezagadas, nos adentramos en las acojonantemente guapas pasarelas de Alquézar. Madre mía… tendríais que haber visto las caras de las guerreras. Muchas no daban crédito. Menudo rincón para correr y menudo bautismo trailrunnero. Buen ritmo, bien agrupados y a pesar de llevar más de dos horas de actividad no cesaban las ganas de seguir adelante y continuar.

En la Cueva de Picamartillo se sucedieron algunas de las imágenes más divertidas de la mañana. ¡¡¡Al agua patos!!!. Risas, más fotos, pies mojados y ánimos para enfilar la última subida. Ahí predominaban ya las caras de cansancio pero, en el fondo, estábamos todos super contentos de haber hecho tamaña excursión.

En el pueblo, ya de vuelta, vinieron a saludarnos los jefes/organizadores de la Ultra Trail Guara Somontano, mis admirados amigos Kike Borrás, Santi Santamaría y de nuevo Javier Subías. Charlas amenas de mesa en mesa, valoraciones de la experiencia, más risas y héte aquí, un hacha de camarero que rompió el ritmo de la jornada (me faltó miaja para mandarlo ATPC, que diría Calvo con Barba). Algunos tuvimos que esperar demasiado tiempo a comer y tuvimos que retrasar la segunda gran cita de la jornada: visitar nada más y nada menos que Blecua. Por culpa de aquel fulano llegamos tarde y encima nos privó de una visita más pausada. Desde aquí mi más sincero agradecimiento para ese profesional altamente cualificado de la hostelería somontanesa. (P.D.- los cojones).

No sé el grado de conocimiento y vinculación que tienen las corredoras con el mundo del vino. Pero cambió rotundamente tras la excelente visita que nos hizo el siempre eficaz Joaquín Torres. Filosofía de marca, dimensión del proyecto, formas de elaboración, espacios donde se construye este vinazo… todo con la proximidad y la informalidad que a mi me gusta. Magistral paseo por esta súper bodega y posterior cata en Viñas del Vero. Probamos el Gewürztraminer y el tinto roble. Ambos estaban que se salían. Y la puesta en escena que nos habían preparado superó cualquiera de las expectativas más generosas que teníamos horas antes.

Con foto de grupo, buen sabor de boca por culpa de los dos vinos, euforia colectiva y ganas de repetir terminamos una grandísima jornada. Sin duda fue uno de esos días que me ponen los pelos de punta ya que conjuga dos de mis grandes aficiones. Gracias desde aquí a las que vinieron, al resto de monitores del club, a los big friends de la UTGS (volveré a verlos pronto porque el día 4 de octubre llega el día D) y al equipo de Viñas del Vero por brindarnos tantísima generosidad.

La próxima vez dios dirá si será por monte o por viñedos, por sendas o asfalto. Lo que está claro es que seremos más. Porque nos lo pasamos confeti.

Nota: la organización del Grupo Ciempiés está preparando un vídeo resumen. Tan pronto lo suban lo compartiré con vosotros aquí.

Intenso septiembre (y acojono octubre)

El último cuatrimestre runnero ha empezado con buen pie en lo que a citas se refiere pero entrenar, lo que se dice entrenar, pues como que está verde que tailoviu verde.

El próximo 4 de octubre, oseasé, dentro de nada, iré a Alquézar con más miedo que alma para intentar la versión intermedia de la Ultra Trail Guara Somontano. Y, siendo sincero, en esta ocasión voy peor preparado. Hace un año no pesaba los seis kilos que me acompañan desde esta primavera y estaba más “fuerte” porque me pilló en la recta final de los entrenos para el maratón de Donosti. Ahora, sin embargo, me conformo con no morir en el intento y cruzar la meta dignamente -sin pérdidas a mitad de camino-.

Por varios motivos no he corrido lo que quería este verano. Y los días que sí lo he hecho han sido agónicos. Además del kilamen de más, el wine y otros bebestibles también han insistido durante las vacaciones.

Total, que veremos qué pasa durante esos 50kms y 2.400 metros de desnivel positivo acumulado. Del cuerpo me fío poco y por esta razón tendrá que ser la cabeza la que tire del carro. El propósito será terminar una prueba que llega en un momento clave en mi vida. A ver qué tal.

Antes de que llegue esa fecha seguiré recordando la 10K Bomberos de Zaragoza que se celebró el pasado 7 de septiembre. Volvía a hacer de liebre –en este caso de 60´- y junto a un grupo bien majete fuimos cubriendo el espectacular recorrido que había previsto la organización. Basta con recordar, por ejemplo, el paso por dentro de la Plaza de Toros de la Misericordia –celebra este añi el 250 aniversario de su construcción-. Se hizo pesado por el calor y la humedad soporífera de la mañana pero todo el mundo quedó contento.

Que llevase el globo en esa carrera no fue casualidad. Semanas antes de dicha prueba el 10k Club Zaragoza, que depende del Grupo Ciempiés, me propuso ser uno de los “entrenadores” del club –a mi me gusta más el término colaborador, porque no soy quien para entrenar a nadie… para eso están los titulados-. Un par de días a la semana ayudaré –o al menos motivaré en la medida de mis posibilidades- a aquellas que quieran hacer su primera 10k o su primera media maratón.

Así pues, septiembre ha sido un mes intenso. Entre una carrera, la que venga el próximo 28 de septiembre (diez mil paralela al Maratón de Zaragoza) y los entrenamientos con las guerreras, me plantaré en la línea de salida de la Long Trail. A partir del día 5 de octubre ya veremos cómo se replantea el camino.