Go, allez, vamos… pero por el monte tensino

El pasado 23 de noviembre celebramos otra esperada cita con las guerreras del 10KClubZaragoza –ese grupo de entrenamiento del que os he hablado en alguna ocasión-. Habíamos elegido ese domingo para volver a corretear por montaña y aprovechar un otoño que se resiste a desaparecer.

El escenario escogido… pues qué os voy a decir… uno que me tira mucho desde que era pequeño por la implicación emocional que tengo con él: Panticosa y El Pueyo de Jaca. Jooooodo. Cuando tuve que elegir ruta no tuve ni una duda; de cabeza a este rincón tensino tan acojonantemente guapo.

Puntuales y con muchas ganas nos reunimos las 55 valientes del club -uniformadas con un naranja que no pasa desapercibido- y varios monitores en las instalaciones deportivas de La Paúl, a las afueras de Panti. Breve explicación de qué íbamos a hacer y rápidamente a correr desbocad@s.

Bajada preciosa de aperitivo hasta El Pueyo de Jaca, paso fugaz por el pueblo y primer y único repecho destacable por el Camino de la Acequia. Qué preciosa estaba la senda, qué alfombra bajo nuestros pies, qué buen rollo generalizado, qué vistas, qué tramo desplomado junto al río, qué pasamanos de acero para no caernos al agua… Obligada parada técnica. Tuvimos que pasar de una en una y con mucha precaución. Que sepas Celia que fuiste la que más genio le plantó al vértigo… me quito el sombrero.

Continuamos a un ritmo muy suave hasta que cruzamos el cauce del Caldarés por un puente aéreo que quita el sentido. Menudo rincón más guapo… ¿cómo íbamos a pasarlo sin hacer un millón de fotos?. Teléfonos, cámaras y rostros que decían “nos lo estamos pasando mal, ¿sabes?”.

Ahí enlazamos el Camino de Las Palizas y bajamos por una densa selva de bojes. Los entrenamientos del grupo están dando buenos resultados y a pesar de no tener demasiada destreza en el trail, los ritmos eran buenos y la fatiga ni siquiera había hecho acto de presencia.

Llegamos de nuevo a El Pueyo de Jaca, traguito de agua y a Panticosa. Esta vez en sentido ascendente con alguna que otra rampa considerable. Cuando llevábamos una hora de actividad propusimos estirar el trote subiendo al Mirador de Santa María. Era opcional y ¿sabéis qué?… que todas se apuntaron.

Cuando hicimos ese recomendable añadido nos esperaba un avituallamiento que todos agradecimos: agua, sandwiches riquísimos cortesía de Lorena (Delicados Bocados se llama su empresa) y rock duro a todo trapo sonando en los altavoces.

El intenso correteo necesitaba de un relax que pudimos disfrutar en la piscina cubierta de La Paúl. Y quien dice piscina también dice baño turco y sauna. El ayuntamiento de Panticosa se enrolló mucho con nosotros y nos lo puso muy fácil (abriendo incluso las instalaciones para el grupo). Chapuzón y chapuzón mientras compartíamos cómo había transcurrido el entrenamiento.

Finalmente, en Casa Morlans, comimos como curas y brindamos por un día en el que todo, absolutamente todo, salió mejor de lo que estaba previsto.

Para este humilde servidor fue un placer llevar al grupo y aportar un minúsculo granito de arena para que las chicas le pillen el gustillo al monte y a los senderos. Un honor, un lujo y una gozada haber formado parte de ese equipazo en el que superación y avance retumban siempre en cada zancada.

¡¡¡Bien por el 10kClubZaragoza, por sus integrantes y por los panticutos y lapayones que nos ayudaron!!!. Carlos, Jaime, Fran… os debo una.

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