Nuevos embajadores de la Garnacha

Son vinos pero también son personas. Representan una parte de la nueva hornada de vinos elaborados en nuestra comunidad a pesar de que ni son todos los que están, ni están todos los que son. El catálogo vinícola de novedades o recién llegados sigue creciendo. Que vaya escoltado por grandes nombres de la vitivinicultura aragonesa es un punto que juega muy a favor para los vientos que soplan. Estos son grandes vinos con nombres, apellidos, vínculos e historias.

El Gran Cru de Alpartir

Cada movimiento que da el MW aragonés Fernando Mora se sigue con mucha expectación. Y copa páginas y minutos en medios de comunicación tanto por la repercusión de su proyecto, como por la tendencia que marca su nombre y sus efectos. Primeramente fueron los Frontonio y más tarde llegaron los Cuevas de Arom. Sin embargo, en junio del presente, aterrizó El Jardín de las Iguales, un vinazo que surge de unas viñas centenarias ubicadas en Alpartir. El proyecto recupera esas cepas olvidadas y muestra hasta dónde puede llegar esa Garnacha, condenada salvo intervención a un peligro de extinción. Las manos de Fernando, junto con las de Mario López y Francisco Latasa, construyen un tinto de escasa tirada que, a buen seguro, en dos o tres añadas, figurará en lo más alto del país. Y si no, tiempo al tiempo. Además del tinto, también le rinden pleitesía a un Macabeo que sigue la línea del mimo, la tipicidad, la capacidad de envejecer y la seriedad de una variedad que siempre ha estado ahí, a los pies de la Sierra de Algairén.

FM


Magallanes redescubre su Calatayud

RM

El apego y el sentimiento de este enólogo hacia la Garnacha le han llevado a seguir los pasos de esta cepa por distintos puntos del país y de un pedacito de Francia. Naturalmente, tras elaborar durante dos décadas en la D.O. Calatayud, ha regresado con fuerza a casa. Quizá de ahí el nombre de este Sin Duda si bien el propio Carlos Rubén Magallanes asegura que es un vino “que empieza a trabajarse en la viña, donde la duda hacia esta cepa no existe. La propia Garnacha dice que aquí está ella”. La añada de 2017, la que actualmente está en curso, es una de esas sorpresas que Calatayud guardaba en sus suelos y en sus laderas. Quizá este técnico bilbilitano también lo guardaba en sus sueños… porque lo ha conseguido. Tampoco cabe duda a la hora de afirmar que estamos ante uno de los grandes, nuevos y mejores emisarios de Calatayud y su ligazón con esta variedad.

Garnacha de monte, Garnacha de pueblo

No voy a dejar fuera a Jorge y a su Mas de Mancuso por ser mi hermano. Desde que comencé a escribir en esta revista -en el número uno- no lo había mentado y le corresponde. Por ser uno de sus proyectos más personales y definitivos, por el aval de los 94+ que le dio Robert Parker a la añada 2016 o porque me da a mí la gana. Qué más da. Es un tinto nacido en Almonacid de la Sierra (D.O. Cariñena) que refleja el concepto de artesanía, apego al terruño, búsqueda de la pureza y producción acorde a la limitación que esa uva puede ofrecer.  La Garnacha interpretada en Aragón pasa hoy también por esta referencia; refuerza el vínculo que tenemos en esta tierra con esta variedad. Y que nos sigan asociando con ella ya no es una cuestión de modas. En este caso y para bien no es pasajera.

JN

Rescatando Garnacha Gris

AAÁlex Ascaso es un tipo pasional, humilde, comprometido, currante… una buena persona que sabe lo que significa entregarse con cuerpo y alma a un oficio que adora. Llegó al vino hace muchas vendimias por diversos avatares de la vida y sigue mostrando el mismo entusiasmo de su primera elaboración. Tuvo el arrojo de elaborar un deslumbrante Viognier en Ayerbe que encandiló al mercado en su primera añada -2007- y más recientemente le dedicó idéntico tiempo, esfuerzo y cariño a una Garnacha Gris. ¿Cómo?, ¿un monovarietal de esta casi extinta variedad firmado en La Hoya de Huesca?. Pues sí. Y eso que hasta el lanzamiento de su Edra Garnacha Gris, Ascaso había estado centrado en otras variedades -prácticamente todas francesas-. Pero quiso hacerle un guiño a esta gris, a la roya de toda la vida. Su producción es escasa y tal vez por eso se ha convertido en un objeto de deseo. Al fin y al cabo estamos ante una de las más deliciosas rarezas que podemos encontrar en esta tierra. Si la encontráis no tengáis la más mínima duda… cogedla.

Por la pureza y la tipicidad

MCHasta hace un tiempo a Manuel Castro se le ubicaba única y exclusivamente en Bodegas Virgen de la Sierra, en Villarroya de la Sierra. En esta primera residencia, durante un dilatado periodo de rodaje, se hizo mayor. Lo que ocurre es que ahora compagina su espectro bibilitano con otras zonas y otras bodegas. Es enólogo pero le gusta que le llamen viñador y siente una ferviente pasión por la Garnacha, su comportamiento en todo tipo de suelos y elaboraciones dirigidas con una exactitud minuciosa. Mientras sus Albada se consolidaban como una de las firmes apuestas de la D.O. Calatayud inició un proyecto mucho más personal que está encarnado en el Lajas Finca El Peñiscal, una Garnacha plantada en 1947 por encima de los mil metros de altitud que deja claro cuál es su origen y procedencia. Porque la tipicidad de este tinto es incuestionable. También oficia en Bodegas Bodem (D.O. Cariñena) donde, nuevamente, vuelve a tomar a la Garnacha como estandarte. Para el amigo Castro, la vitivinicultura actual pasa por elaborar vinos que muestren las particularidades de cada terruño, de cada parcela, de cada rincón.  Y vaya si lo consigue.

¿Cuántos somos?

Imagino que muchos de vosotros os habréis preguntado cuántas bodegas hay en nuestra comunidad y también en nuestro país. Pues bien, un informe del Ministerio de Agricultura y Alimentación español lo deja bien claro cuando habla de aquellas que están al amparo de Denominaciones de Origen Protegidas: 98 en Aragón y 4.120 en España.

Así es, queridos. Contempladas como empresas legalmente constituidas que se dedican a la elaboración y/o comercialización de vino, tenemos un total de 4.120 en territorio nacional. El informe del MAGRAMA está referido a datos del año 2015 pero sólo en lo que tiene que ver con denominaciones de origen protegidas, porque no contempla –váyanse ustedes a saber por qué- a las acogidas a otras figuras de protección como los Vinos de la Tierra, por ejemplo.

En Aragón, además de las 98 con D.O.P. tenemos una veintena larga de estas “otras”. Y lo entrecomillo porque no quiero que nadie vea un contenido peyorativo, porque no lo es. Máximo respeto a todas ellas, independientemente de que estén donde están y luzcan una contraetiqueta u otra. No una escala de valor o percepción. ¿Queda claro?. Pues sigo.

Estas más de cuatromil españolas de 2015 dejan entrever un dato en principio alentador. Y es que son 35 más que en 2014. Hablamos de una época en la que el bofetón inestable de nuestra economía estaba más presente incluso que hoy. Y seguían llegando nuevos proyectos a nuestros campos. Por tanto, saber que hay más empresas en el sector es lectura positiva. Otra cosa es cómo lo estén pasando todas ellas.

Con respecto al número de viticultores que se dedican a este noble oficio –el informe dice textualmente “empresas o autónomos dedicados a la explotación agrícola del viñedo”- la cifra se fija en 123.617. ¿Parecen muchos?. Pues son 2.259 menos que en la campaña de 2014. Así que no es bueno.

En Aragón la zona que más bodegas acumula es Cariñena (34) seguida de Somontano (30), Borja (18) y Calatayud (16). Cada una tiene su volumen y su número de productores. Y aunque no es cuestión de establecer comparaciones, ocupamos un modesto puesto con otras zonas.

Por ejemplo, las más numerosas son Rioja (797), Cava (402), Ribera del Duero (307), La Mancha (252) y Penedés (178). Por el contrario, hay otras tan chiquitinas como El Hierro (9), Cangas (5), Uclés (4), Lebrija (3) o Mondéjar (2).

Por lo tanto, la duda existencial de cuántos somos en esta tierra y en el país al que pertenecemos queda resuelta. Lo que no quiero ni imaginar es la cantidad de marcas que salen al mercado. Un océano de referencias en el que, como es normal, hasta el profesional se pierde. Y no os quiero ni contar lo que le sucede al consumidor neófito…

La importancia del anfitrión

“La misma bajeza comete quien anima a su huésped a que se vaya, cuando éste no quiere hacerlo, que quien se lo impide cuando lo desea. Hay que agasajar al huésped cuando está en tu casa, pero también despedirlo si lo desea”. Esta era la reflexión anfitriona de Homero y mira, me ha parecido muy apropiada para abordar un tema que ejerce mucha influencia en la imagen del vino. Y es cómo lo vendemos, cómo lo contagiamos.

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Es de vital importancia que todas las piezas estén bien engranadas: desde el propio contenido, hasta el continente. Pero también es importantísimo que ese vino salga a la mesa con la cordialidad, eficacia y profesional de un correcto servicio.

Podemos tirar al traste un magnífico vino si nos los sirve un menda lerenda al que se la trae floja lo que tiene entre manos. Sin embargo, una sonrisa puede elevar la percepción de un vino de inferior calidad.

Hagamos de anfitriones ejemplares escoltando a nuestros productos –y no sólo al vino- con la mejor de nuestras presentaciones. Hagamos patria con ellos y convirtámonos en embajadores. En nuestras manos está. Porque nadie como nosotros podremos ponerle alma a algo, en este caso un vino, que ha nacido en la misma tierra.

¿Brindamos?

Las fechas en las que nos encontramos traen siempre consigo los típicos propósitos que nos hacen aspirar a ser mejores personas, más solidarios y más generosos para con los demás. Qué cosas, ¿eh?. En otras épocas del año se difuminan estas intenciones pero ahora como que somos todos más mejores, más guays. Serán desprendimientos del llamado espíritu navideño que, por desgracia, empieza y termina cuando lo marca el calendario y no nuestra voluntad.

La de brindis que estamos teniendo estos días, ¿verdad?. Descorches y más descorches en compañía para proponer muchas cosas y a cada cual mejor. Pues oye, independientemente de lo que resuene en la conciencia de cada uno, digo yo que también podríamos arrimar el hombro y hacer equipo para impulsar el mundillo vitivinícola, ¿no?.

Lo digo más que nada porque los consumos no suben ni a la de tres, porque el mercado nacional no termina de ser el cliente que debería ser y, sobre todo, porque los jóvenes siguen viendo al vino como ese complejo y alejado objeto de rechazo.

El sector, ahora sí, va Fuenteovejuna, teniendo cada vez más en cuenta a ese nicho juvenil que no termina de arrimarse al mundo del vino. Se mira mucho más al consumidor final -no del todo-, se perfilan mensajes directos y de fácil asimilación, se piensa en equipo… las directrices están bien encaminadas pero entre todos se puede ejercer más presión.

Estaría bien que le dedicásemos no un brindis, ni una intención, sino un ejemplo con acciones y hechos. Muchos agradecerían tal gesto porque en esta tierra, como en muchas otras, el vino es mucho más que un sector o un proceso de elaboración. Algunos de mis brindis estarán dirigidos al vino. Con la misma ilusión e intención que los demás. Y os aseguro que no cesarán con la llegada del ño nuevo. Esto es un deseo constante, no un arrebato navideño. FELIZ NAVIDAD!!!.

Más blancos

Cada vez me gustan más los blancos, qué queréis que os diga. Me parece un tipo de vino con la misma versatilidad y pluralidad que otros pero por frescura y textura se lleva la palma con respecto, por ejemplo a los tintos.

La excesiva estructura y corpulencia de estos últimos me resulta más compleja. Sin embargo, con los blancos, disfruto mucho más. Y de eso se trata, de pensar lo justo –cuando es por placer- y relamer cada sorbo.

Echando la vista atrás, en Aragón estábamos más limitados porque jugábamos básicamente en el terreno del sota- caballo- rey. Lógicamente había diferencias, estilos y resultados. Unos más dignos que otros y otros más corrientitos que unos.

Pero ¿ahora?, ¿qué sucede?. Además de que la media ha subido puntos considerablemente, ha habido una auténtica revolución varietal. Y es que poco a poco se han ido incorporando cepas ampliando por ello el abanico de opciones.

Recuerdo la salida del primer Riesling, del primer Viognier o, más reciente, del primer Verdejo. En cuatro días, como aquel que dice, habíamos pasado de Macabeo, Chardonnay, Moscatel y poco más, a encontrarnos monovarietales que para nada se asocian a esta tierra. Y para muestra el Godello que se elabora en la D.O.P. Cariñena. Hace unos años me lo dicen y no me lo creo.

Antes teníamos jóvenes lozanos y ahora, además, hay blancos con barrica que alucinas. Las elaboraciones son mucho más finas, los tratamientos desde la viña son mucho más meticulosos y el número de referencias sigue en crecimiento.

Esta pluralidad, para los que nos gusta el vino, es un aliciente importante. Contamos con más opciones y por ello podemos seguir aprendiendo en cada descorche. Me parece fenomenal esta disparidad -que no disparate- así que probad mucho, disfrutad con los blancos que se firman en nuestra comunidad y, puestos a pedir, haced patria, qué joder. Como siempre.

Echando cuentas, haciendo planes

Será por el cambio de almanaque, por los excesos descomunales de estos días atrás, por la renovación de propósitos o por lo que sea pero llega el momento de afrontar el recién estrenado 2015 poniéndose las pilas. Hay que marcarse objetivos así que en esas estamos; echando cuentas, haciendo planes.

En la parte wine quiero, ante todo, aprender. Llevo 18 años renovando este empeño y siempre resulta altamente satisfactorio porque me encanta viajar, conocer nuevas zonas, coincidir con gente fetén y catar mucho. En resumidas cuentas toca instruirse en un mundillo que no para de actualizarse y me gusta cada día más.

Este aprendizaje vitivinícola seguirá estando apoyado en dos figuras para mi imprescindibles: maifader y el brodel. Algún día os contaré lo que supone tener dos maestros con los que comparto apellido. Es la hostia aplicarse con ellos y compartir grandísimos momentos… aunque sea sin hablar de vino.

También tengo en mente varios proyectos y quién sabe… quizá 2015 sea el año de ponerlos en marcha. Todos ellos tienen un común denominador: quitarle formalismo al vino y acercarlo al público joven no iniciado.

En lo que respecta al running no me gusta apuntar demasiado alto para luego quedarme a mitad de camino. Prefiero marcar objetivos alcanzables y cumplirlos en la medida de mi dignidad y condición popurrunera/cochinera. Que corra el atleta; yo seguiré desplazándome por el entorno. Y tan a gusto.

Montaña, mucha montaña. Eso es lo que quiero. Vuelvo a la Carrera del Ebro, quiero celebrar el día de San Jorge yendo de Zaragoza a Huesca en la Jorgeada, me inscribiré si o si en el Trail Valle de Tena –el recorrido es una pasada y le tengo devoción a ese pedazo tensino-, terminaré las dos pruebas que quedan de la Izas Trail Series Zaragoza, tengo dudas en si podré ir al Trail del Sobrarbe y terminaré el año en la Ultra Trail Guara Somontano. Sobre esta última prueba querría atacar, por primera vez, la distancia de los 102 kilómetros pero siendo realista imagino que me quedaré en los 50. Me sigue asustando mucho pensar en semejante animalada.

Imagino que pronto irán surgiendo otras citas y haré lo que pueda para llegar a todas en condiciones. Si no se hacen los deberes es difícil que suene la flauta en el examen así que para aprobar… estudiar. Go, go, go.

El asfalto seguirá estando presente en mis planes pero no con intención de rebajar marcas ni nada por el estilo. Paso de sufrir, sólo quiero disfrutar. Por eso, porque gozo aportando un pequeño granito de arena, continuaré echando una mano a las invencibles del 10KClubZaragoza. Con muchas de ellas iremos a la Media Maratón de Zaragoza, a la 10K de esta misma ciudad que este año celebra su décimo aniversario… como digo irán surgiendo otras citas que irán gestionándose como buenamente se pueda.

Quiero seguir corriendo por correr, sin más. En carreras, en grupo, sólo, por el monte, en mi ciudad… la intención es afianzar este hábito y seguir ejercitando la cabeza empezando por los pies.

Supongo que este año traerá de todo –y espero que todo bueno-. Con gente de bien, ya sea catando o corriendo, será más fácil recorrer los caminos que se presenten. Es cuestión de aprovechar cualquier nanosegundo, que la vida son sólo ochenta años y yo ya llevo la mitad.

Ya no soy friki

Hace cuatro años empecé a correr y, sin duda, fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Estoy muy orgulloso de haberme calzado las zapas y haber adquirido un hábito que solamente tiene pros. Ni un solo contra.

Los inicios fueron torpes, lentos y pesados pero imagino que similares a los de muchos otros (en mi caso empecé de -10 y no de cero por aquello de los cigarrillos, las catas y demás). Había que ponerse en marcha y así lo hice. Octubre de 2010 supuso mi bautismo, mi primera vez.

Más tarde -sería 2011- llegó la época esa en la que el running es monotemático y centraliza cualquier conversación. Lo cansinos que podemos llegar a ser hablando de entrenamientos, marcas, carreras, equipación y demás. Jodo. Como si fuésemos pros. Menuda tontería que nos entra cuando salimos a trotar. ¿Será posible el postureo que hay en este mundillo?. Por suerte para mi esa etapa pasó.

10428467_10204079790424205_6643048705124782107_nAhora mismo me resbalan las marcas, los kilómetros acumulados y los ritmos. Eso quedó atrás. Como dice el bueno de Lorentzero: “…sigo corriendo y espero seguir haciéndolo durante muchos años porque me gusta, no hay más explicación, es así de sencillo”. Sabias palabras las de mi colega donostiarra. Leed el post entero porque no tiene desperdicio (https://lorentzero.wordpress.com/2014/04/30/correr).

Correr por correr es lo que impera y lo que me mueve, por puro placer. Tiene mucho mérito salir a trotar, con o sin ganas, con más o menos pretensión.

Cualquiera que lo hace tiene mi respeto más absoluto porque es un gesto digno de alabanza. Da igual que sea el que va a 7´/km o el que se sacude unas series a ritmo de gacela. Me quito el sombrero por igual: animalicos que hacen cosas imposibles y quienes deciden empezar de cero.

Sin embargo, que el principiante salga con tontadas de jugar a ser elite no me parece ni medio normal. Encima, cuando se atreve a dar consejos y a dogmatizar a mi me hierve la sangre. Bueno, cada vez menos. Como dice el refrán “a palabras necias, tu madre es puta”.

Por suerte y satisfacción personal, estoy en un grupo de entrenamiento para súper guerreras runners (10K Club Zaragoza). Naturalmente no actúo en condición de preparador, que para eso están ya los máster and comander. Yo aporto pequeñas dósis de ánimos y motivación además de prestar apoyo a entrenadores y corredoras. Ni harto de vino trataría de aleccionar a alguien careciendo de la base que debe tenerse. Zapatero a tus zapatos.

Haber empezado a correr con las chicas confirmó algo importante en mi vida de popurruner: ya no soy friki. Me gusta ponerme la ropica y compartir experiencias. Me gusta mantener una charrada mientras se sincronizan zancadas. Me gusta la cerveza después de cada salida. Me gustan las carreras populares. Me gusta trotar por el monte yendo sólo, a mi marcha y con mi silencio. Me gustan también los retos, por supuesto, pero sin volverse loco. Me gusta el boom del running humilde y modesto. Me gustan muchas más cosas que andar haciendo el gamba pensando en olimpiadas y campeonatos internacionales.IMG_5436

Mi amigo Carlos García, que junto con su gemelo y también friend Roberto participó en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, me dijo cuando empecé “tú sal a correr y disfruta, que para sufrir ya estamos los que nos dedicamos a esto”.

El postureo runner forma parte ya de este deporte en su versión popular. Pero no es un mundillo exclusivo porque en cualquier otro, véase vino por ejemplo, sucede lo mismo. Los listillos saborean excelentes caldos criados en tonel americano siempre y cuando no están en el fisio por un principio de tontitis plantar.

IMG_3656Como afición que es, al menos para mí, que sea divertida y sin tonterías. Como placer que me proporciona que sea eso, placentero. Y como ejercicio de crecimiento personal, que me permita crecer. Punto pelota. Seamos modestos y humildes. Corramos para pasarlo de puta madre y no finjamos ser diestros atletas cuando no tenemos ni idea de lo que eso conlleva.

Día de running y wine

Pero de los memorables, oigan.

Casi nunca había combinado las dos aficiones en una misma jornada –jamás lo he hecho al mismo tiempo, por ahora- pero el pasado 20 de septiembre lo pusimos en práctica y de qué manera. Nos marchamos a la Sierra de Guara con medio centenar de guerreras del 10K Club Zaragoza para hacer una primera incursión en trail running. Elegimos el entorno de Alquézar por proximidad con Zaragoza y, sobre todo, por la espectacularidad de ese pedacito prepirenaico. Y acertamos de lleno en la elección del escenario.

Una vez allí, en el parking, nada más bajar de los coches, se notaba cierto “nerviosismo” en el grupo. Y era lógico. Ellas sabían las claves del recorrido (distancia, desnivel, perfil y demás) pero claro, pocas conocían la diferencia que existe entre rodar por asfalto y trotar/caminar por el monte. Los nervios se disiparon enseguida y comenzaron a prevalecer las caras de alegría y las ganas de pasar un buen día por Guara. Anda que no hicimos ruido por las calles del pueblo. ¿Os imagináis a cincuenta y cinco chicas corriendo uniformadas por Alquézar?. Los vecinos y turistas con los que nos cruzábamos flipaban en colores.

Enfilamos la bajada hacia el puente de Villacantal y una vez allí primera parada para beber, hacer fotos y valorar el tramo inicial del recorrido. Antes de iniciar el descenso se presentó Javier Subías en mitad del camino (luego volveríamos a coincidir con él y otra ilustre pareja de titanes) y nos dio la bienvenida a su territorio.

Nos mojamos los pies en el Barranco Lumos, andamos y trotamos por pista hasta llegar a Asque, repusimos agua porque hicimos corto, paramos varias veces, continuamos hacia el puente de Fuendebaños y, salvo algunas rezagadas, nos adentramos en las acojonantemente guapas pasarelas de Alquézar. Madre mía… tendríais que haber visto las caras de las guerreras. Muchas no daban crédito. Menudo rincón para correr y menudo bautismo trailrunnero. Buen ritmo, bien agrupados y a pesar de llevar más de dos horas de actividad no cesaban las ganas de seguir adelante y continuar.

En la Cueva de Picamartillo se sucedieron algunas de las imágenes más divertidas de la mañana. ¡¡¡Al agua patos!!!. Risas, más fotos, pies mojados y ánimos para enfilar la última subida. Ahí predominaban ya las caras de cansancio pero, en el fondo, estábamos todos super contentos de haber hecho tamaña excursión.

En el pueblo, ya de vuelta, vinieron a saludarnos los jefes/organizadores de la Ultra Trail Guara Somontano, mis admirados amigos Kike Borrás, Santi Santamaría y de nuevo Javier Subías. Charlas amenas de mesa en mesa, valoraciones de la experiencia, más risas y héte aquí, un hacha de camarero que rompió el ritmo de la jornada (me faltó miaja para mandarlo ATPC, que diría Calvo con Barba). Algunos tuvimos que esperar demasiado tiempo a comer y tuvimos que retrasar la segunda gran cita de la jornada: visitar nada más y nada menos que Blecua. Por culpa de aquel fulano llegamos tarde y encima nos privó de una visita más pausada. Desde aquí mi más sincero agradecimiento para ese profesional altamente cualificado de la hostelería somontanesa. (P.D.- los cojones).

No sé el grado de conocimiento y vinculación que tienen las corredoras con el mundo del vino. Pero cambió rotundamente tras la excelente visita que nos hizo el siempre eficaz Joaquín Torres. Filosofía de marca, dimensión del proyecto, formas de elaboración, espacios donde se construye este vinazo… todo con la proximidad y la informalidad que a mi me gusta. Magistral paseo por esta súper bodega y posterior cata en Viñas del Vero. Probamos el Gewürztraminer y el tinto roble. Ambos estaban que se salían. Y la puesta en escena que nos habían preparado superó cualquiera de las expectativas más generosas que teníamos horas antes.

Con foto de grupo, buen sabor de boca por culpa de los dos vinos, euforia colectiva y ganas de repetir terminamos una grandísima jornada. Sin duda fue uno de esos días que me ponen los pelos de punta ya que conjuga dos de mis grandes aficiones. Gracias desde aquí a las que vinieron, al resto de monitores del club, a los big friends de la UTGS (volveré a verlos pronto porque el día 4 de octubre llega el día D) y al equipo de Viñas del Vero por brindarnos tantísima generosidad.

La próxima vez dios dirá si será por monte o por viñedos, por sendas o asfalto. Lo que está claro es que seremos más. Porque nos lo pasamos confeti.

Nota: la organización del Grupo Ciempiés está preparando un vídeo resumen. Tan pronto lo suban lo compartiré con vosotros aquí.