¿Cuántos somos?

Imagino que muchos de vosotros os habréis preguntado cuántas bodegas hay en nuestra comunidad y también en nuestro país. Pues bien, un informe del Ministerio de Agricultura y Alimentación español lo deja bien claro cuando habla de aquellas que están al amparo de Denominaciones de Origen Protegidas: 98 en Aragón y 4.120 en España.

Así es, queridos. Contempladas como empresas legalmente constituidas que se dedican a la elaboración y/o comercialización de vino, tenemos un total de 4.120 en territorio nacional. El informe del MAGRAMA está referido a datos del año 2015 pero sólo en lo que tiene que ver con denominaciones de origen protegidas, porque no contempla –váyanse ustedes a saber por qué- a las acogidas a otras figuras de protección como los Vinos de la Tierra, por ejemplo.

En Aragón, además de las 98 con D.O.P. tenemos una veintena larga de estas “otras”. Y lo entrecomillo porque no quiero que nadie vea un contenido peyorativo, porque no lo es. Máximo respeto a todas ellas, independientemente de que estén donde están y luzcan una contraetiqueta u otra. No una escala de valor o percepción. ¿Queda claro?. Pues sigo.

Estas más de cuatromil españolas de 2015 dejan entrever un dato en principio alentador. Y es que son 35 más que en 2014. Hablamos de una época en la que el bofetón inestable de nuestra economía estaba más presente incluso que hoy. Y seguían llegando nuevos proyectos a nuestros campos. Por tanto, saber que hay más empresas en el sector es lectura positiva. Otra cosa es cómo lo estén pasando todas ellas.

Con respecto al número de viticultores que se dedican a este noble oficio –el informe dice textualmente “empresas o autónomos dedicados a la explotación agrícola del viñedo”- la cifra se fija en 123.617. ¿Parecen muchos?. Pues son 2.259 menos que en la campaña de 2014. Así que no es bueno.

En Aragón la zona que más bodegas acumula es Cariñena (34) seguida de Somontano (30), Borja (18) y Calatayud (16). Cada una tiene su volumen y su número de productores. Y aunque no es cuestión de establecer comparaciones, ocupamos un modesto puesto con otras zonas.

Por ejemplo, las más numerosas son Rioja (797), Cava (402), Ribera del Duero (307), La Mancha (252) y Penedés (178). Por el contrario, hay otras tan chiquitinas como El Hierro (9), Cangas (5), Uclés (4), Lebrija (3) o Mondéjar (2).

Por lo tanto, la duda existencial de cuántos somos en esta tierra y en el país al que pertenecemos queda resuelta. Lo que no quiero ni imaginar es la cantidad de marcas que salen al mercado. Un océano de referencias en el que, como es normal, hasta el profesional se pierde. Y no os quiero ni contar lo que le sucede al consumidor neófito…

La importancia del anfitrión

“La misma bajeza comete quien anima a su huésped a que se vaya, cuando éste no quiere hacerlo, que quien se lo impide cuando lo desea. Hay que agasajar al huésped cuando está en tu casa, pero también despedirlo si lo desea”. Esta era la reflexión anfitriona de Homero y mira, me ha parecido muy apropiada para abordar un tema que ejerce mucha influencia en la imagen del vino. Y es cómo lo vendemos, cómo lo contagiamos.

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Es de vital importancia que todas las piezas estén bien engranadas: desde el propio contenido, hasta el continente. Pero también es importantísimo que ese vino salga a la mesa con la cordialidad, eficacia y profesional de un correcto servicio.

Podemos tirar al traste un magnífico vino si nos los sirve un menda lerenda al que se la trae floja lo que tiene entre manos. Sin embargo, una sonrisa puede elevar la percepción de un vino de inferior calidad.

Hagamos de anfitriones ejemplares escoltando a nuestros productos –y no sólo al vino- con la mejor de nuestras presentaciones. Hagamos patria con ellos y convirtámonos en embajadores. En nuestras manos está. Porque nadie como nosotros podremos ponerle alma a algo, en este caso un vino, que ha nacido en la misma tierra.

¿Brindamos?

Las fechas en las que nos encontramos traen siempre consigo los típicos propósitos que nos hacen aspirar a ser mejores personas, más solidarios y más generosos para con los demás. Qué cosas, ¿eh?. En otras épocas del año se difuminan estas intenciones pero ahora como que somos todos más mejores, más guays. Serán desprendimientos del llamado espíritu navideño que, por desgracia, empieza y termina cuando lo marca el calendario y no nuestra voluntad.

La de brindis que estamos teniendo estos días, ¿verdad?. Descorches y más descorches en compañía para proponer muchas cosas y a cada cual mejor. Pues oye, independientemente de lo que resuene en la conciencia de cada uno, digo yo que también podríamos arrimar el hombro y hacer equipo para impulsar el mundillo vitivinícola, ¿no?.

Lo digo más que nada porque los consumos no suben ni a la de tres, porque el mercado nacional no termina de ser el cliente que debería ser y, sobre todo, porque los jóvenes siguen viendo al vino como ese complejo y alejado objeto de rechazo.

El sector, ahora sí, va Fuenteovejuna, teniendo cada vez más en cuenta a ese nicho juvenil que no termina de arrimarse al mundo del vino. Se mira mucho más al consumidor final -no del todo-, se perfilan mensajes directos y de fácil asimilación, se piensa en equipo… las directrices están bien encaminadas pero entre todos se puede ejercer más presión.

Estaría bien que le dedicásemos no un brindis, ni una intención, sino un ejemplo con acciones y hechos. Muchos agradecerían tal gesto porque en esta tierra, como en muchas otras, el vino es mucho más que un sector o un proceso de elaboración. Algunos de mis brindis estarán dirigidos al vino. Con la misma ilusión e intención que los demás. Y os aseguro que no cesarán con la llegada del ño nuevo. Esto es un deseo constante, no un arrebato navideño. FELIZ NAVIDAD!!!.

Más blancos

Cada vez me gustan más los blancos, qué queréis que os diga. Me parece un tipo de vino con la misma versatilidad y pluralidad que otros pero por frescura y textura se lleva la palma con respecto, por ejemplo a los tintos.

La excesiva estructura y corpulencia de estos últimos me resulta más compleja. Sin embargo, con los blancos, disfruto mucho más. Y de eso se trata, de pensar lo justo –cuando es por placer- y relamer cada sorbo.

Echando la vista atrás, en Aragón estábamos más limitados porque jugábamos básicamente en el terreno del sota- caballo- rey. Lógicamente había diferencias, estilos y resultados. Unos más dignos que otros y otros más corrientitos que unos.

Pero ¿ahora?, ¿qué sucede?. Además de que la media ha subido puntos considerablemente, ha habido una auténtica revolución varietal. Y es que poco a poco se han ido incorporando cepas ampliando por ello el abanico de opciones.

Recuerdo la salida del primer Riesling, del primer Viognier o, más reciente, del primer Verdejo. En cuatro días, como aquel que dice, habíamos pasado de Macabeo, Chardonnay, Moscatel y poco más, a encontrarnos monovarietales que para nada se asocian a esta tierra. Y para muestra el Godello que se elabora en la D.O.P. Cariñena. Hace unos años me lo dicen y no me lo creo.

Antes teníamos jóvenes lozanos y ahora, además, hay blancos con barrica que alucinas. Las elaboraciones son mucho más finas, los tratamientos desde la viña son mucho más meticulosos y el número de referencias sigue en crecimiento.

Esta pluralidad, para los que nos gusta el vino, es un aliciente importante. Contamos con más opciones y por ello podemos seguir aprendiendo en cada descorche. Me parece fenomenal esta disparidad -que no disparate- así que probad mucho, disfrutad con los blancos que se firman en nuestra comunidad y, puestos a pedir, haced patria, qué joder. Como siempre.

Echando cuentas, haciendo planes

Será por el cambio de almanaque, por los excesos descomunales de estos días atrás, por la renovación de propósitos o por lo que sea pero llega el momento de afrontar el recién estrenado 2015 poniéndose las pilas. Hay que marcarse objetivos así que en esas estamos; echando cuentas, haciendo planes.

En la parte wine quiero, ante todo, aprender. Llevo 18 años renovando este empeño y siempre resulta altamente satisfactorio porque me encanta viajar, conocer nuevas zonas, coincidir con gente fetén y catar mucho. En resumidas cuentas toca instruirse en un mundillo que no para de actualizarse y me gusta cada día más.

Este aprendizaje vitivinícola seguirá estando apoyado en dos figuras para mi imprescindibles: maifader y el brodel. Algún día os contaré lo que supone tener dos maestros con los que comparto apellido. Es la hostia aplicarse con ellos y compartir grandísimos momentos… aunque sea sin hablar de vino.

También tengo en mente varios proyectos y quién sabe… quizá 2015 sea el año de ponerlos en marcha. Todos ellos tienen un común denominador: quitarle formalismo al vino y acercarlo al público joven no iniciado.

En lo que respecta al running no me gusta apuntar demasiado alto para luego quedarme a mitad de camino. Prefiero marcar objetivos alcanzables y cumplirlos en la medida de mi dignidad y condición popurrunera/cochinera. Que corra el atleta; yo seguiré desplazándome por el entorno. Y tan a gusto.

Montaña, mucha montaña. Eso es lo que quiero. Vuelvo a la Carrera del Ebro, quiero celebrar el día de San Jorge yendo de Zaragoza a Huesca en la Jorgeada, me inscribiré si o si en el Trail Valle de Tena –el recorrido es una pasada y le tengo devoción a ese pedazo tensino-, terminaré las dos pruebas que quedan de la Izas Trail Series Zaragoza, tengo dudas en si podré ir al Trail del Sobrarbe y terminaré el año en la Ultra Trail Guara Somontano. Sobre esta última prueba querría atacar, por primera vez, la distancia de los 102 kilómetros pero siendo realista imagino que me quedaré en los 50. Me sigue asustando mucho pensar en semejante animalada.

Imagino que pronto irán surgiendo otras citas y haré lo que pueda para llegar a todas en condiciones. Si no se hacen los deberes es difícil que suene la flauta en el examen así que para aprobar… estudiar. Go, go, go.

El asfalto seguirá estando presente en mis planes pero no con intención de rebajar marcas ni nada por el estilo. Paso de sufrir, sólo quiero disfrutar. Por eso, porque gozo aportando un pequeño granito de arena, continuaré echando una mano a las invencibles del 10KClubZaragoza. Con muchas de ellas iremos a la Media Maratón de Zaragoza, a la 10K de esta misma ciudad que este año celebra su décimo aniversario… como digo irán surgiendo otras citas que irán gestionándose como buenamente se pueda.

Quiero seguir corriendo por correr, sin más. En carreras, en grupo, sólo, por el monte, en mi ciudad… la intención es afianzar este hábito y seguir ejercitando la cabeza empezando por los pies.

Supongo que este año traerá de todo –y espero que todo bueno-. Con gente de bien, ya sea catando o corriendo, será más fácil recorrer los caminos que se presenten. Es cuestión de aprovechar cualquier nanosegundo, que la vida son sólo ochenta años y yo ya llevo la mitad.