Cambio de planes

¡Qué racha!, ¡vaya sequía!, ¡qué desgana!. Que no salgo a correr tú, que no me apetece ni gota.

Vaya giro inesperado que ha cobrado esta afición runnera. Terminé el año pletórico y en enero he salido a trotar un par de días… dos, ni uno más. Di que uno de ellos fue en la Carrera del Roscón y lo pasé en grande con mi compadre Jaime Poch, que tuvo su bautismo en carreras populares. Pero transcurrida ya una semana sigo con la misma apatía de estas últimas semanas.

Necesito poner remedio ya. Ahora mismo voy a formalizar el pago de la inscripción a la Carrera del Ebro, un trail por el entorno de Zaragotam de 30 kilómetros de distancia y un desnivel positivo acumulado de 520 metros. A ver si estar inscrito me motiva algo y empiezo a darle candela. No sé yo, estoy en ese momento en el que no salir a correr hace que me sienta mal. Aunque ese lapso tiene las horas contadas.

En abril vendrá la Jorgeada y conforme se acerca la fecha tengo más dudas. ¿Voy?, ¿no voy?, ¿qué hago?… ya veremos. Lo que sí tengo claro es el Trail del Sobrarbe y la distancia que elegiré: 42kms. Hacer la larga (66kms) me parece un poco heavy a día de hoy. Además, el sueño de culminar 2014 probando la Ultra Trail Guara Somontano se acaba de esfumar. Y es que los animalicos de la organización –véanse Kike, Javier, Santi y Pau- no conformes con los 96kms de las ediciones anteriores, han decidido incrementar un pelín el recorrido fijándolo en 102. Vale, que tan sólo separan 6 kilómetros, pero, hostias, sobrepasar la barrera del centenar acojona de mala manera.

En esas estamos, intentando buscar empuje por cualquier vía. Tendré que hablar con mi hermano para que me oriente un poco. Me dijo que la Jorgeada era una demasiado (75kms entre la Plaza del Pilar de Zaragoza y la ermita de San Lorenzo de Huesca). Siempre le hago caso porque sus consejos funcionan. Pero en esta ocasión creo que desobedeceré porque si no me planteo retos potentes me veo colgando las zapatillas hasta después de Semana Santa.

Me voy a inscribir no vaya a ser que se me pase el calentón y le preste más atención al wine que al running. Que tampoco estaría mal, por otra parte…

Hasta dentro de unos días.

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Empieza lo bueno

No lo digo por las vacaciones, que también, sino porque empieza la cuenta atrás de uno de los objetivos que me propuse este año. El primero de ellos fue correr una carrera de montaña (http://www.youtube.com/watch?v=G1mXl3llsJ4) y el segundo está cada vez más cerca, aunque falten cuatro meses.

El Maratón de Donosti asoma la cabeza y en breve comenzará la preparación de mi primera experiencia en los 42kms. Si os digo la verdad, hace un año nombraba esta distancia y me acojonaba de mala manera. Pero conforme se acerca la fecha estoy muchísimo más tranquilo sabiendo que mi hermano me está preparando un plan para acabar con cierta dignidad y totales garantías.

Por las charlas que tenemos, lo de preparar un maratón me recuerda y mucho a mi época de rockero guitarrero –guitarrista es el que sabe tocar y guitarrero el que aporrea las seis cuerdas-. Todo eran ensayos y más ensayos hasta que llegaba el día del concierto -en mi caso hubo pocos pero los hubo-. El día D todo era coser y cantar porque le habíamos metido muchas horas en el local. Lo costoso no era tocar ante 15 o 20 personas sino ensayar.

Me imagino que la carrera se nos pasará volando. En algo menos de 4 horas –en el mejor de los casos- se habrá esfumado lo que habremos preparado durante muchas semanas. Según mi hermano Jorge, lo que mola no es correr un maratón sino prepararlo. Y eso es lo que está a punto de llegar: entrenar. Aunque sea con calores de estos sofocantes habrá que cumplir a rajatabla el plan que me pase mi brodel.

Pero claro, como me ha picado el venenillo del trail, un mes y medio antes de ir a Donosti, habrá que hacer escala en la Sierra de Guara porque los días 5 y 6 de octubre se celebra uno potente en Alquézar. Y ya estoy apuntado, a la distancia corta, of course.

Por lo tanto, hay que seguir como sea y no reblar en este intento. Supongo que la recompensa con mi hermano merecerá la pena.