El gusto fue Mía

Que no soy muy de contar estas cosas, oye. Que puede parecer algo pretencioso pero válgame el cielo que no es el caso -el pavoneo no va conmigo-. Que escribir sobre saraos no es santo de mi devoción –cosa que no sucede con las carreras- aunque siempre hay excepciones. La última el pasado día 24 de septiembre en la Terraza Libertad 6.8 de Zaragoza, en el centro de la city.

Guión, micrófono y carrete

Debía ejercer de conductor en la presentación a dos bandas de Guian Catering y Mía by Freixenet… y allí estuve. La intención era conjugar burbujeantes sorbos con pequeños bocados y, además, hacerlo de manera distinta. Los vinos de la bodega que capitanea Gloria Collel (www.miawines.com), enóloga ella, son, desde mi modesto punto de vista, diferentes. Espumosos similares a los Asti italianos, frescos, con más azúcar del que me gusta pero, sobre todo, vinos que encajan perfectamente a la hora de enganchar a nuevos y jóvenes adeptos. Este tipo de vinos, vestidos con desenfado y acertada elegancia, son los adecuados para que la gente que no bebe, beba. Para iniciarse en este mundillo, vaya.

Isabel Guerrero y sus mouillettes

Gloria Collel posando con sus hijas espumantes

La puesta de largo tenía que estar acorde con el diferencial de los moscatos de Mía. Por eso intervino la perfumista y coach sensorial, la joven Isabel Guerrero (www.isabelguerrero.es). Ella era la encargada de recrear el aroma del vino en dos mouillettes –esos papelitos secantes impregnados que te dan en perfumerías y grandes almacenes-. Explicó cómo había recreado la nariz del vino y qué matices dominaban. Luego intervino Gloria y pudimos comprobar como el anuncio en tarjetitas de cartón era idéntico al estado líquido y burbujeante. Repetimos el modus operandi con el Pink Moscato y, después, con el Moscato. Finalmente intervino Guillermo, como anfitrión, y empezaron a desfilar los platillos más destacados de la cocina de Guian.

Guillermo, el anfitrión, ejerciendo como tal

Fue una velada amena, distinta y con chispa… como los vinos que se presentaron. Gente guapa de la capi, caras conocidas, muchos amigos y noche de estrellas. Eso sí, hubo que retirarse rápidamente porque la alarma del móvil me miraba de reojo. Había que correr al día siguiente porque la Ultra Trail Guara Somontano está a la vuelta de la esquina. De hecho, dentro de una semana, a estas horas, estaremos subiendo ya hacia Alquézar con más miedo que otra cosa. Mira, igual me quito ese pánico con el Moscato, aunque no creo que sea buena idea. Mejor guardo la botella para despilfarrarla en la meta como si fuese un piloto de F1. Aunque lógicamente, para eso, hay que llegar.

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2 comentarios en “El gusto fue Mía

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